Por los viejos tiempos... y por los nuevos amigos

-Puede que alguna vez me hayas leído-Le respondí sin miedo.
¿Acaso lo dudabas, Tacones?


Queridas almas que conectáis en algún momento del día con este espacio, pequeño, silencioso y en el fondo, misterioso. Debéis saber que me hace mucha ilusión y en el fondo me reconforta el poder contarles a todos lo que me sucede, porque como pueden comprender, no todo el mundo es capaz de entenderme, aunque si muchos desean probarme.
El adulterio es justificable:
el alma necesita pocas cosas;
el cuerpo muchas.
Hay ocasiones en las que sin saber por qué, me apetece ser infiel. La cuestión es, ¿por qué me pasa eso?
Cuando vives feliz y enamorada, cuando todo parece ser un cuento de hadas, la mayoría de las cosas carecen de importancia, pero un poco más tarde, cuando te encuentras sentada en el sofá, o en la cama piensas lo que has hecho o has dejado de hacer a lo largo del día, me doy cuenta de que he dejado pasar algo que realmente estoy deseando.
Mi gran obsesión todos la conocen. Quizás por eso, por las mismas ganas y ansias que tengo de estar con esa persona, hacen que viva sin pensar en mí y viviendo pensando en ese hombre.
¿Acaso saben lo que puedo sentir cuando despierto, y tras haber soñado con él, no verle a mi lado? ¿Acaso saben cómo vivo tanto tiempo después, simplemente pensando en cómo recuperarle?
Lo siento, me confieso una infiel empedernida, pero solo ahora, cuando no lo tengo, cuando estoy con otro soñando estar con él, cuando me arreglo con la intención de cruzármelo, cuando deseo escuchar sus palabras de nuevo diciéndome lo guapa que estoy de negro, o lo bien que huele el perfume que llevo. Quiero que me vea, pero que no huya de mí cuando estoy con otro. Que me de un casto beso en la mejilla, como en antaño. Que me roce sutilmente la piel. Que me invite a ese hotel de carretera que visitamos pero al cual no nos atrevimos a entrar. Que me cuente las fantasías ansiosas de esas mujeres que tanto le desean. Que me lleve a la cama en un salto, que me transporte al lugar del que no he querido irme jamás. Cerrar los ojos y al abrirlos, encontrarlo allí, a mi lado, notando sus fuertes brazos rodeando mi indefenso cuerpo. Que tras tanto tiempo no olvide que yo sigo siendo suya, aunque la distancia nos separe. Quiero repetir nuestros encuentros, que se haga realidad. Quiero volver a contarlo, volver a sentirlo, volver a disfrutarlo.
Eso sí, mi felicidad no depende solo de que el regrese, ni de que volvamos a estar juntos. No depende de que solo quede en eso, una historia sin más, ni una sola historia menos. Depende de que se parezca algo a lo que siempre he deseado. Porque una vez que vuelva a tenerte no quiero dejarte escapar. ¿O es mejor que sigamos encontrándonos de casualidad?
¿Volverás? Mi infidelidad me permite volver a jugar contigo...

