29 febrero, 2012

De redes y listas

Bastante trabajo me ha costado cometer mis pecados
como para malbaratarlos en arrepentimientos vanos.
En ocasiones me pregunto por qué las relaciones son tan complicadas. En el fondo puede ser porque siempre estamos en ese proceso de adaptación al medio y no logramos estar sin pareja, pero una vez que la tenemos, tampoco sabemos cómo actuar. Va a ser cierto eso de que nunca llueve a gusto de todos.

Y precisamente una tarde lluviosa fue cuando me topé con la realidad que durante tanto tiempo me había estado trastocando. Tiene su lado bueno y su lado menos bueno esto de las nuevas tecnologías, porque si nos damos cuenta, nos mantiene conectados con todo el mundo, a cualquier hora del día, incluso sin querer. Y es que en un abrir y cerrar de ojos nos chocamos con el pasado, nuestro presente y el que pudiera venir en un futuro. Es como un banco de tiempo que nos fuera administrando en forma de unidosis a esas personas que no han desaparecido aunque no hayas vuelto a saber de ellos en mucho tiempo.

Mis ex estaban ahí todos, puestos en fila uno detrás de otro, como si nunca se hubieran ido, como si en un solo click pudiera traerlos cerca de mi y recordar ese episodio que aunque ya está caduco, siempre gusta verlo de nuevo por aquello de los viejos tiempos.

Puedes ver quienes son todavía parte de tu pasado y los que son de su presente. Entonces no sabes muy bien dónde ubicarte. Y comparas, miras, y no encuentras nada mejor que tu, pero sigues sintiendo esa cosilla por dentro que todavía te quema por dentro. ¿Cómo pueden algunas de un plumazo olvidarlos a todos ellos? Yo es que ni queriendo, me gustaría dejarles marchar.

Uno de ellos se hace el sueco conmigo y eso que presume de que le confundan con un latino de toma y rasga (y eso que lo de dar no le salía con mucha frecuencia). Yo intentaba ser simpática con él, pero él ignoraba mis palabras, algo que no debería hacer por educación, pero puede ser que desde que le dejé, no haya superado que perdió la oportunidad. Yo iba ya unos vagones por delante del tren, cuando él sin darse cuenta, se había quedado al final, con el equipaje.

Otro de ellos sigue ahí en lo que se dice un "ni contigo ni sin ti". De acuerdo, es que yo le dejo, pero si hay algo que funciona, ¿por qué dejarlo? Es como ponerse a dieta delante de una gran pastelería llena de deliciosos pastelillos de chocolate. ¿No sería un sacrilegio? ¿No sería ser la masoquista de las masoquistas? Puede que si. Soy la reina del drama y él, el rey del expectáculo...

Y otro de ellos, el más particular sin duda, el que me trata como una reina, me dice que me adora, que sin mi no puede vivir, pero no me lo demuestra de la forma que yo quisiera. Parece como si los hombres hubieran aprendido que nos conquistan con el mismo manual, aunque algunas hemos aprendido que eso no es plan, que si, necesitamos notas de amor que nos recuerden que el romanticismo existe, pero tampoco olvidemos que no queremos príncipes que solo nos paseen en su carroza, también queremos hombres que nos ayuden a hacer la cama y no solo a deshacerla.

Las redes sociales nos enredan de una forma que apenas nos damos cuenta. Queremos actualizar estados para demostrar a todos los ex que vivimos muy bien sin ellos. Pasamos de estar "solteros" a "con una relación" en poco tiempo. Y eso, nos confunde. Como me pasó a mi. Uno de esos ex de mi lista no había actualizado si mantenían una relación o no y cuando lo hizo, me quedé parada. ¿Entonces, dónde me coloco yo?

La explicación puede no ser simple porque no tiene explicación. Si estás de tonteo con un hombre que les dice a todos que está teniendo algo contigo pero en realidad no lo tenéis, si habla de que estáis "ahí, ahí", ¿Dónde estás tu en medio de todo ese caos cibernetico? Va a ser cierto esto de que se están perdiendo las formas con tanto modernismo.

Y si simplemente tengo amantes ocasionales (o uno solo, que está siempre disponible) deberíamos asumir nuestro nuevo papel. Yo no espero más de la otra persona. Pero si empieza a confundirme términos, si empieza a sentirse celoso porque hay más posibles ex o futuros amantes que puedan añadirse a al lista, si no quiere que quede a cenar con un buen amigo o si solo me quiere para él, ¿Por qué no tiene el valor de decirlo? ¿Por qué no tiene el valor de asumir que todavía hay algo? ¿Es que no lo hay? ¿Es que tras la pantalla las cosas no llegan de la misma forma?

Si te tengo que decir que te quiero, simplemente quiero que te llegue de la misma forma que lo estoy sintiendo. Y si te tengo que decir que se terminó, que ya no hay más, espero que lo asumas de la misma forma que yo lo acepto. Y si hay que dar otra oportunidad, que no seamos tan tozudos y seamos capaces de dar el primer paso, en lugar de tener miedo.

No. Me niego. No es lo mismo. Una tarde lluviosa como hoy, simplemente quiero descolgar el teléfono, preguntarle si se acordó de mi anoche, decirle que tengo ganas de verle, que venga, que se siente en mi sofá rojo conmigo, que escuchemos nuestra canción favorita tapados con la manta azul, que miremos por la ventana cómo llueve, que me coma a besos, que me devore a mordiscos, que me llene de pasión, que me mire y me derrita. Que sus manos rodeen mi cintura, que su lengua no pare, que su voz grite mi nombre, que sus músculos bailen al compás de los míos y que sin necesidad de nada más, pasen las horas.

Los ex pasados, los amores presentes y las relaciones futuras. Todos se encuentran ahí, en una lista. Todos están ahí para echarles un vistazo cuando necesitamos respirar profundamente y echar de menos. O cuando nos damos cuenta de que en realidad, solo es una tarde, cuando dos agendas coinciden, cuando dos cuerpos tiemblan, cuando dos personas que no tienen el valor de decirlo, se engañan a ellos y al resto del mundo diciendo que sienten algo que en realidad no sienten. O dicen que no sienten nada cuando en realidad, algo sienten.

2 Susurran:

Blogger Manolo B log ha dicho...

Sea cual sea la posición que tú tienes en sus listas, o ellos en la tuya, lo importante es seguir estando en ellas...

Hoy haré limpieza en mi agenda...

01 marzo, 2012 08:10  
Blogger Juan ha dicho...

Jeje, esto es una divagacion de una tarde lluviosa que te ha vuelto melancolica, no esta mal sentir ese tipo de cosas, pero no a menudo ehh. Un besazo.

02 marzo, 2012 08:19  

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